Se me manifestaba en mis sueños de las más diversas maneras y no era capaz de darme cuenta. Cuando alguien me preguntaba cuál era mi mayor miedo, podía pasar varios minutos imaginándome en las más diversas situaciones terribles y desagradables para encontrar mi miedo, pero siempre fracasaba en el intento.
Un día comenzé a analizar mis pesadillas, las que mas podía recordar o las que más se me habían repetido y al igual como pasa con los filmes, éstas eran muy variadas en su género, pero todas ellas poseían un factor común: una desolación tan grande que de solo imaginarla me ahoga. La idea de quedar solo en el mundo me aterra. De no tener a nadie con quien conversar, nadie que me escuche, que me ame. Me aterra tanto la idea, que siento que una locura se apodera de mi.
Era tantos las señales que me recordaban mi miedo en todo momento y yo no las apreciaba como por ejemplo el solo hecho de tener siempre el televisor encendido. Podía estar solo en una habitación, en una casa o en un edificio, pero estando el televisor encendido aunque yo estuviera haciendo otra cosa, me mantenía concientemente tranquilo.
Sueño 1
Había un sueño muy simple y breve que se me repetía cada vez que tenía fiebre. Era un día soleado de verano y una dura luz solar pegaba lo que me hacía creer que eran cerca de las 1 de la tarde. Se notaba que era un día caluroso pero yo no lo sentía pues estaba bajo la sombra de un árbol de grueso tronco, pero mirando por encima de una rama asi como escondido de algo. Había un silencio único, el viento era primaveral y se sentía fresco en la sombra y el único sonido que podía oir era el del viento agitando las hojas, similar al sonido que se siente al pasar por una alameda en un día ventoso. Yo estaba asi pegado al tronco del árbol que me daba su sombra, como cuando uno juega a las escondidas y luego me asomaba lentamente por entre medio de dos ramas y miraba hacia la entrada de una casa como esperando que alguien saliera por ahi.
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